Nuestra experiencia con los anticonvulsivos comienza en junio de 1993 cuando le suministran EPAMIN (difenilhidantoína), que este es un buen anticonvulsivo, pero hay que controlar bien los dosajes en sangre, porque con Micaela si estaba bajo o alto le producía seguidillas de crisis, el efecto adverso fue que le produjo hipertrofia de las encías y debilitamiento de los dientes.
Luego ingirió LUMINAL (fenobarbital) que le hizo muy mal, a los pocos meses que lo tomó estaba totalmente atáxica (al estar sentada, se tambaleaba para los costados, perdía el equilibrio).
Se le cambia por el TEGRETOL (carbamazepina), que Micaela no lo asimiló, los dosajes en sangre daban muy bajos y tomaba altas dosis, entonces se lo cambia por el TRILEPTAL (oxcarbamazepina), que para ella fue el anticonvulsivo que mejor le hizo, ya que estuvo 14 meses sin crisis, y su reacción adversa fue solamente letargo.
Cuando empieza con las crisis se le agrega KARIDIUM (clobazam), éste la exitaba mucho y le producía mucha segregación de saliva.
También se probó combinaciones con MYSOLINE (primidona) que no le hizo absolutamente nada, era como si no lo tomara, ya que seguía con crisis. Luego probo LAMICTAL (lamotrigina), que le hizo muy mal ya que le aumento la cantidad de las crisis y éstas eran cada vez mas fuertes y mas duraderas.
Otro anticonvulsivo que le hizo muy mal fue el DEPAKENE (acido valpróico), comenzó con el reflejo de clonus (temblequeo de piernas) hasta que dejo de caminar y tampoco podia estar sentada porque se caía hacia delante golpeándose la frente con la mesa.
También probó sin ningún resultado el RIVOTRIL (clonazepan), con su reacción adversa de mucha saliva, ni el NEURONTIN (gabapentín).
Una combinación de anticonvulsivos que no le produjo una reacción adversa notable y le controló bastantes las crisis fue TRILEPTAL con TOPAMAX (topiramato) y con TRAPAX (lorazepam).
ACLARACION: